Te prometo que voy a cuidar de los tuyos. Te prometo que voy a tratar de ser buena persona, como tú querías. Te prometo que no me voy a rendir, aunque a veces las ganas de llamarte sean más fuertes que yo.
Mamá, ¿sabes qué es lo más difícil? No fue el día que te fuiste. Fue el día después, y el otro, y todos los días sin tu risa. Es aprender a vivir con este agujero que no se llena con nada. Es querer preguntarte cómo se hace esto de crecer sin ti. Es darme cuenta de que nunca voy a escuchar tu voz diciendo mi nombre otra vez.
Te escribo porque te extraño. Porque aún hay días en que agarro el teléfono para contarte algo y me doy contra el muro de que ya no estás. Porque a veces, en la calle, veo a una señora de tu edad, con el mismo caminar cansado y la misma bondad en la mirada, y tengo que desviar la vista porque se me quiebra la voz. carta para mi madre fallecida para llorar
Gracias por todo, mamá. Hasta que nos volvamos a encontrar.
Después de escribir esto, voy a tomar un pañuelo, voy a dejarme caer en el sillón y voy a llorar hasta que me duela menos. Porque llorar también es quererte. Porque el duelo es el precio del amor, y yo pagaría mil veces ese precio con tal de haberte tenido a mi lado. Te prometo que voy a cuidar de los tuyos
No quiero que pienses que solo lloro. También río, mamá. Río cuando cuento tus ocurrencias, cuando preparo tu receta de arroz con pollo y me sale casi igual, cuando me descubro usando tus mismas frases. Río porque en el fondo me enseñaste que la vida sigue, aunque duela. Me enseñaste a ser fuerte, aunque a veces me canse de serlo.
Tu hijo/a que nunca deja de extrañarte. Mamá, ¿sabes qué es lo más difícil
Con el alma hecha pedazos, pero llena de ti,